El ataque de los lobos supone una verdadera lacra para muchos ganaderos de Castilla y León. Sus protestas son continuas.
Los ganaderos piden que contratar el seguro no sea obligatorio y la consideración del lobo como especie cinegética al sur del Duero, para que se pueda cazar.
Es una convivencia difícil de gestionar que ha puesto en jaque a los ganaderos de Castilla y León. En tan sólo cuatro años, los ataques de los lobos se han triplicado. De 470 en 2007 a 1.800 en 2011.
Según datos de las organizaciones agrarias, han provocado la muerte de unos 12.000 animales y ha supuesto un coste para el sector que ronda los 4 ó 5 millones.
Ávila, León, Segovia y Zamora han sido las provincias más azotadas. Aunque ninguna se libra de esta amenaza que, para las opas, se ha incrementado por la política de expansión del lobo que ha puesto en marcha la Junta obligada por la normativa europea.
Y mientras el número de lobos crece -unos 2.000 en la comunidad- el de los ganaderos es cada vez menor. Asfixiados por la crisis y por los costes de producción, saben que de seguir así, no habrá alternativa. O ellos o los lobos.
Esas medidas se han convertido en un seguro específico que aprobó de el Gobierno autonómico hace algo más de un mes. Se trata de una póliza menos costosa que agiliza el cobro de la indemnización por un ataque de lobos pero que no convence al sector.