El teatro de Castilla y León podría echar el telón definitivo. El descenso de funciones y los impagos de las administraciones han provocado que las compañías no renueven espectáculos, contraigan deudas millonarias y en último caso cierren su producción. Afrontan un 2012 cargado de incertidumbre y echan imaginación no solo sobre las tablas sino también en sus finanzas.
Algunas compañías están de oferta, ofrecen actuar dos días por uno, bajan su caché más de un 60 %. Todo por mantenerse en las tablas, aunque sea a base de repetir espectáculo porque de irse a pique serían muchos los afectados, más de 1.200 personas, sin contar con la amplia red de empleados que gestionan los espacios municipales y autonómicos.
En estos tiempos, la prioridad de las administraciones no es proteger la cultura, si a ello le unimos que los habitantes de Castilla y León gastan tres veces menos que la media nacional en espectáculos teatrales, la crisis del sector se acentúa.