Se ha podido constatar que los 33 mineros atrapados en una mina el pasado día 5 de agosto en el norte de Chile están vivos. Han logrado mantenerse en un refugio subterráneo a 700 metros bajo tierra.
Una cámara de televisión montada en una sonda subterránea ha logrado captar imágenes de los supervivientes.
La alegría ha sido aún mayor cuando las autoridades han constatado que se puede empezar a enviar comida y medicamentos.
Lo que están haciendo ahora es asegurar el pozo. El rescate se demorará previsiblemente hasta tres o cuatro meses, debido a la enorme profundidad a que se encuentran.
Por su parte, Alejandro Bohn, el propietario de la mina San José, ha afirmado que "no es el momento de asumir ni culpas ni perdones".