Hay quienes prefieren jugarse el curso a una carta y presentarse al examen final. Sin embargo, la mayoría prefiere ir paso a paso, cada semana o cada 15 días. Agobia más, dicen, pero llegan al final casi con la mitad del aprobado.
El factor principal del Plan Bolonia es la evaluación contínua. Pero también hay un examen último. Los profesores defienden esta opción. No son partidarios de memorizar el temario completo el día anterior.
Mientras tanto, el nuevo Reglamento de Ordenación Académica será clave para el próximo curso. En él ya se está redactando si ese temido examen final sera, o no, oblgatorio.
Según afirman los educadores, lo cierto es que evaluando de forma continua, el porcentaje de asistencia a clase y aprobados finales ha aumentado hasta en un 30%.