No ha pasado ni un día del discurso de Abbas pidiendo la adhesión de Palestina a la ONU y ya se están produciendo movimientos para mitigar sus efectos. 70 congresistas estadounidenses van a solicitar a 30 países europeos, incluido España, que rechacen la propuesta palestina en Naciones Unidas.
El anuncio histórico del palestino Mahmud Abbas en Naciones Unidas puede quedarse en un simple discurso. Tras el discurso en la Asamblea General y la entrega de la solicitud de adhesión a Ban Ki Moon, es el Consejo de Seguridad quien tiene la última palabra. Allí deciden todas las resoluciones los miembros con derecho a veto, entre ellos Estados Unidos, que no pretende permitir el paso de la petición palestina. Pero no quiere hacerlo sólo, sus congresistas están presionando a países europeos para que le apoyen.
De momento, Alemania comparte la tesis de Washington, mientras que la postura oficial de la Unión Europea consiste en utilizar la petición de Abbas como punto de partida para retomar el diálogo.
Abbas ha conseguido el apoyo los palestinos de Cisjordania, donde gobierna Al-Fatah, su partido, pero no en Gaza, donde impera Hamás, rivales enconados del presidente y partidarios de la línea más dura.
El primer ministro israelí Benjamín Netanyahu tampoco cree que la resolución sea el fin del conflicto. Pide volver a negociar, pero de forma directa y sin decisiones unilaterales como la de Abbas.