La imagen de México se ha visto gravemente perjudicada por su guerra contra los cárteles de la droga, pero el presidente Felipe Calderón ha prometido seguir adelante y ha declarado que los traficantes llevarían la ventaja si él no hubiera lanzado su ofensiva.
Calderón, que ha basado su presidencia en aplastar a las bandas de narcotraficantes, declaró a Reuters en una entrevista el jueves 13 de mayo que el derramamiento de sangre de las luchas internas del cártel está siendo doloroso, pero que México no podía esperar más para empezar a abordar el problema.
El número de muertos debidos a la violencia del narcotráfico desde que Calderón estableció el ejército de los cárteles a su llegada al poder a finales de 2006 se ha elevado a cerca de 23.000, y la cobertura diaria de noticias espantosas de decapitaciones y torturas ha manchado la imagen internacional de México, y ha suscitado la preocupación de la Casa Blanca y de los inversores extranjeros y turistas.
Aunque Calderón admite que la violencia supone un golpe para su país, insiste en que es mejor esto que dejar a los cárteles que ganen poder.
"La alternativa es dejar a las personas en manos de criminales, hacer la vista gorda, fingir que nada está pasando, dejarles territorio abierto. De esta manera terminan destruyendo comunidades, extorsionando gente, pidiéndoles derechos de propiedad y obligando a México a subordinarse a los criminales. No voy a permitirlo", dijo Calderón.
"Sería peor que se tuviera la imagen de México como un país totalmente bajo el control de grupos criminales", dijo.
Violencia creciente y pérdida de inversión
La violencia de pandillas de drogas comenzó a aumentar en México pocos años después de que el antecesor de Calderón, Vicente Fox, ganara las elecciones presidenciales del 2000 y pusiera fin a 71 años de gobierno de partido único, durante los cuales el crimen organizado y el narcotráfico florecieron.
Los mexicanos en general apoyan la 'guerra de la droga' de Calderón (al igual que los Estados Unidos, el principal mercado para la cocaína de contrabando de Colombia). Pero las encuestas muestran que muchos mexicanos piensan que los cárteles están ganando la guerra, y Washington está cada vez más ansioso.
Muchas empresas encuestadas por la Cámara Americana de Comercio de México a principios de este año dijeron que se sentían menos seguros que antes. Más de una cuarta parte dijo que estaban reconsiderando sus planes de inversión en México por razones de seguridad.
"La única batalla en la que no estamos en el buen camino es la batalla de la percepción. Sé que tengo mucho que hacer", dijo Calderón en la biblioteca de su residencia oficial de Los Pinos, haciendo hincapié en la baja tasa de México de homicidios en general.
Pese las incautaciones de drogas y las detenciones y a los 70.000 soldados y policías federales que han sido desplegados en todo México, la violencia ha llegado a niveles terribles. Las ciudades de la frontera con EE.UU. y los pueblos turísticos están siendo aterrorizados por los disparos y el hallazgo de cuerpos mutilados.
Calderón dijo que México está avanzando más rápido en la lucha contra la delincuencia organizada que otros países como Colombia, que tardó dos décadas en ganar ventaja a los cárteles de la droga.
Sin embargo, dijo, el derramamiento de sangre diario pesa sobre él. "Lo que más me duele, lo que más me preocupa, son las víctimas civiles", declaró Calderón. "El número de muertos es muy impactante".
México espera la inversión extranjera directa para recuperarse hasta en un 75% este año mientras la economía global se recupera, pero los expertos dicen que podría atraer aún más negocios extranjeros si su imagen no estuviera manchada de sangre.
El partido conservador de Calderón ha visto estrellarse su popularidad desde que la recesión mundial afectó a México y ahora se enfrenta a la posibilidad de perder la presidencia en 2012. Sin embargo, Calderón y sus aliados sostienen que las guerras brutales entre cárteles de drogas son una señal de que se están debilitando.
Nueva ley en Arizona
Mientras tanto, Calderón protestará ante Barack Obama en Washington la semana que viene acerca de la nueva ley de Arizona que afecta a los inmigrantes ilegales, dijo. Esta normativa, que entrará en vigor en julio, afecta a los dos vecinos, ya que permitirá a la policía comprobar el estatus de cualquiera que se sospeche que está en los Estados Unidos de forma ilegal.
"La posibilidad de detener a alguien por razón de su apariencia física implica uno de los reveses más graves que yo recuerde, no sólo en este asunto, sino en muchas leyes en materia de derechos humanos", dijo.
Se estima que hay 10,8 millones de inmigrantes ilegales, principalmente de América Latina, en los Estados Unidos.
México, que envía el 80% de sus exportaciones a los Estados Unidos y cuenta con millones de ciudadanos que trabajan allí legal o ilegalmente, ha condenado la legislación, y emitido una advertencia para los mexicanos que viven o viajan allí. También ha pedido a sus consulados en Arizona que ofrecezcan protección jurídica de los mexicanos.
Obama ha señalado que la ley no es adecuada, y la tormenta sobre él ha impulsado una campaña del presidente y los demócratas del Senado para reformar las leyes federales de inmigración, algo que México ha estado pidiendo durante años para mejorar los derechos de los inmigrantes.