Dos años y medio. Es el tiempo que tarda como media el Consejo de Cuentas en realizar un informe fiscalizador. El órgano con sede en Palencia ha realizado desde su puesta en marcha 48 auditorías, la mitad de las 98 que le fueron encargadas por las Cortes de Castilla y León.
En la actualidad 12 se encuentran en fase de tramitación y una treintena se ellas han pasado a mejor vida. Entre los estudios que nunca han visto la luz se encuentran las cuentas de las cuatro universidades públicas, la gerencia de servicios sociales, las ayudas concedidas por el ente regional de la energía o la sociedad de turismo sotur.
Tardanza y apatía en la institución que causan sorpresa y más si, como detalla el reportaje de El Mundo, nos fijamos en el número de trabajadores en nómina: 90, entre altos cargos, funcionarios y demás personal que gestiona un presupuesto superior a los 6 millones y medio de euros.
El presidente del órgano justifica la situación alegando dificultades para realizar auditorías en un territorio con miles de entidades locales y con objetivos excesivamente ambiciosos.
El órgano dependiente de las Cortes vive además una situación de interinidad desde un año y ocho meses. Sus cinco consejeros permanecen en funciones desde abril de 2009, entre ellos su propio presidente Pedro Martín, que está a punto de cumplir los 70 años. PP y PSOE no han sido capaces de ponerse de acuerdo en la renovación una vez concluido el mandato, unos deberes que, todo parece indicar, no se resolverán hasta pasadas las elecciones de mayo.