Las organizaciones agrarias COAG Y UPA han asegurado que más de un tercio de la superficie sembrada de cereal en Castilla y León no cubrirá los costes de producción y que aproximadamente 640.000 hectáreas generarán pérdidas a los agricultores por valor de más de 16 millones de euros.
La Alianza por la Unidad del Campo, que forman las organizaciones UPA y COAG, ha ratificado las estimaciones de cosecha realizadas la pasada semana sobre unos resultados que en el conjunto de Castilla y León no superarán en ningún caso los 5 millones de toneladas.
Según han manifestado en un comunicado de prensa "la cosecha no puede calificarse como buena, sino de desigual e irregular".
De acuerdo con un estudio realizado por los gabinetes técnicos de la Alianza, un tercio de la superficie sembrada en la región, aproximadamente 640.000 hectáreas, no cubrirán ni siquiera los costes de producción, provocando con ello unas pérdidas a los agricultores que superarán los 16 millones de euros.
En otro tercio de la superficie se equiparan los costes de producción con los ingresos, y en tan sólo en el tercio restante de superficie los cerealistas obtendrán beneficios.
La evaluación de COAG y UPA apunta a unos costes medios por hectárea de 516 euros, mientras que los ingresos por venta del cereal más el pago compensatorio de la PAC se sitúa en torno a los 490 euros, lo que determinará que en las comarcas con rendimientos iguales o inferiores a 2.500 kilos por hectárea no se obtenga beneficio alguno.
La Alianza ha asegurado que las heladas de la primera semana de mayo junto al golpe de calor por las altas temperaturas una semana después, ha limitado el potencial productivo de los cereales sobre todo en zonas arenosas, y por lo tanto se ha reducido considerablemente la producción.
A esto se unen los altos costes de producción de semillas, fertilizantes y gasóleo, y los bajos precios que perciben los agricultores por el cereal.
Todo esto determina que la mayor parte de la superficie de cereal no obtenga beneficio alguno, y que incluso una tercera parte del 1,9 millones de hectáreas de superficie cerealista de Castilla y León genere pérdidas, han concluido.