Por estas fechas, millones de personas celebran el carnaval en todo el mundo. El más fastuoso lo encontramos en Brasil. Allí, a ritmo de samba, los brasileños llenan de color y ritmo las calles de las ciudades de Sao Paulo, Río de Janeiro y de otros estados del país. En el Sambódromo de Río, miles de participantes lucen los disfraces más atrevidos y originales ante más de 70.000 espectadores.
El Sambódromo de Río de Janeiro acoge durante estos días una explosión de color y jolgorio. Los disfraces más atrevidos y originales lucen al ritmo de la samba durante día y noche. Los brasileños lo llevan en la sangre. "¡Esto es maravilloso, es muy bonito! ¡Viva el carnaval!", dice una de las participantes en el desfile.
Las escuelas de Samba han estado preparando este momento durante los 365 días anteriores. Allí, en un abarrotado sambódromo, muestran al mundo sus creaciones artísticas en un carnaval que cada año se supera, en el que destacan alegóricas y oníricas cabalgatas.
Participar en el desfile cuesta entre 100 y 300 euros, pero más del 80 por ciento de los que desfilan son habitantes locales de clase humilde y reciben gratis sus trajes.
En este espectáculo, disfraces y coreografías están dedicados a la historia de la ciudad. Sus participantes se juegan un premio, sin valor metálico, pero con gran valor moral: el honor de ser, durante todo un año, los mejores del Carnaval.