La primera crisis del gasóleo hace cuatro años, le apeó de su propio camión, le arruinó como autónomo y le obligó a buscar trabajo de chófer. Con 34 años, Marcos, pone rostro a la crisis del sector del transporte. Las nóminas antiguas demuestran lo que ha cambiado su vida.
Ahora vive en la carretera, el camión de la empresa para la que trabaja es su casa, con todas las comodidades posibles y la compañía de su mujer, que siempre viaja con él.
Por un viaje de 570 km, la empresa ingresaría 450 euros, que se quedan en apenas 100, si tenemos en cuenta que la mitad se la lleva el combustible, y el 8% el peaje. Y si salen fuera de España la Euroviñeta.
Costes desorbitados que alimentan, según Marcos, una competencia desleal, de la que sólo se salvan las grandes multinacionales.