La "Antología sonora del romancero tradicional panhispánico II", de la que es autor el investigador madrileño José Manuel Fraile Gily en la que ha colaborado la Diputación de Salamanca, incluye testimonios escritos y orales de un total de 16 países de Europa, Iberoamérica y África.
Así lo ha explicado en rueda de prensa el director del Instituto de las Identidades de la Diputación de Salamanca, Juan Francisco Blanco, en la presentación de la publicación, a la que ha calificado de "monumental" y que representa, según ha añadido, "una de las señas de la tradición oral como es el que no entiende de fronteras".
En esta segunda parte (la primera se editó hace más de veinte años), el autor opta, según ha señalado Blanco, "por acompañar de grabaciones en dos discos compactos (con 160 registros) de los informantes originales en aras de un respeto total a las melodías que acompañan los textos transcritos de manera exhaustiva".
Ambas publicaciones incluyen, en palabras del director, más de 250 romances de dieciséis países, entre ellos, España, Portugal, Italia, Grecia, Turquía, Marruecos, Estados Unidos, Cuba, Colombia, Honduras, Chile, México, Argentina y Brasil.
De ahí, ha proseguido, que la denominación panhispánico "tenga más sentido que nunca porque, a parte de la tradición española y su proyección en América Latina, hay otro ámbito que es la sefardí".
Por su parte, Fraile Gil ha sostenido que el eje que vertebra su obra es "la funcionalidad del romancero" y para ello ha seleccionado, en algunos casos, "dos o tres versiones de un mismo romance para constatar con ello usos tan distintos como el de juego infantil o corrido mexicano en un mismo asunto".
En su opinión, el fenómeno de la cultura hispánica hay que entenderlo como "un enorme árbol que florece en ramas muy diferenciadas, pero que pertenecen todas al mismo tronco y se nutren con la misma savia".
En este sentido, ha añadido que si no se une eso se va a dejar "muy empobrecido el panorama de lo que se publique" y de ahí que su "lucha" pase por "no deformar, no distorsionar, no caricaturizar y dejar la mayor cantidad de información".
Por último, el diputado de Cultura, Manuel Martín, ha considerado al romancero como "una pieza clave de identidad" y la segunda antología presentada, según ha concluido, "rompe las fronteras administrativas para acogerse a la bandera de su origen hispano y su desarrollo panhispánico"