La localidad vallisoletana de Cabezón de Pisuerga se recupera estos días tras los destrozos ocasionados en su Belén Viviente. Unos 5.000 euros en pérdidas materiales que dañaron la puesta en escena y sobre todo el ánimo de sus participantes y vecinos del pueblo. Pero ni con esas pudieron acabar con esta tradición.
La Virgen María y San José han vuelto a llamar puerta por puerta buscando cobijo, el herrero ha vuelto a moldear el metal y el panadero ha hornear el pan. Así todos y cada uno de los miembros de este Belén Viviente de Cabezón de Pisuerga procuran recobrar la normalidad tras el robo que sufrieron hace unos días.
Pero ni los destrozos han podido con los ánimos de los participantes que, un año más, se emocionan dando vida a este Belén.
Niños y mayores volvían al monte Bella Vista para completar esta singular puesta en escena que es algo más que una representación.
A la espera de que finalice la investigación y se sepa con seguridad quiénes fueron los culpables del robo, la colocación de varias cámaras de seguridad ha bastado para que los amigos de lo ajeno no vuelvan a irrumpir en las casas del belén en las que tanto esfuerzo e ilusión han depositado los vecinos.