La mayoría de los ganaderos de ovino y caprino en Castilla y León ven sus negocios con muy mala pinta. En Villafrechós, por ejemplo, una localidad vallisoletana con más de 14.500 ovejas, no entienden como están saliendo adelante.
La caída del precio de la leche, en origen, ha pasado de 75 céntimos en 2009 a 72 en la actualidad, es decir, el mismo importe que hace 31 años.
El índice general de la vida sube a razón de un 2% anual, pero ellos siguen echando las mismas horas o más y su rendimiento ya no es productivo.
Sus mayores coste ahora son el gasóleo, la luz y el excesivo precio de los piensos.
Están indignados. "El margen de beneficio se lo llevan todo las empresas lácteas". Por eso, piden a la Administración Regional que busque soluciones urgentes. De lo contrario, la inmensa mayoría tiende a desaparecer y lo que es peor, arruinada.
Y no podemos olvidar que el 70% de la producción nacional de leche de ovino es de aquí, de Castilla y León.