Llegan a España buscando un futuro mejor, pero en algunas ocasiones se convierten en ciudadanos de tercera clase. El vivir sin papeles les hace no tener ningún tipo de derechos. Por eso, algunos inmigrantes encuentran la solución a su clandestinidad en los matrimonios falsos. Redes que captan a mujeres u hombres de escasos recursos económicos y de origen español para concertarles una boda con una persona extranjera.
Para evitar matrimonios fraudulentos, se han endurecido los trámites para casarse. Una situación que dificulta la vida a aquellos que quieren unirse por amor. Roberto es español y Sonia búlgara. Llevan diez años juntos. Decidieron casarse cuando ya tenían tres hijos en común. Tardaron nueve meses en formalizar los documentos.
Diez meses tardaron en recopilar los documentos necesarios y conseguir la resolución para casarse dos inmigrantes brasileños. Él llego a españa con una oferta de trabajo. Su mujer, con un visado de estudiante. Cuando ella se quedo sin papeles decidieron casarse. Ya tenian un hijo en comun.
Y es que antes de que llegue al día de la boda, las parejas mixtas o de inmigrantes tienen que pasar una entrevista en el registro civil. Alli nos dicen que las preguntas vienen impuestas desde Madrid y que el tiempo de duración de los trámites suele ser de dos meses.
La situación tiene doble cara. Entre la sociedad aumentan los prejuicios. Consideran los matrimonios mixtos una forma de aprovechamiento para que los inmigrantes consigan papeles y puedan quedarse en España.
Hay parejas con historias de amor verdaderas. Dicen que están de acuerdo en la vigilancia por parte de las instituciones para que no se produzcan matrimonios falsos. El problema llega cuando el control se convierte en invasión a la intimidad.