Tal día como hoy, hace dos años, Burgos despertaba a las 4 de la madrugada con el estruendo de una bomba colocada por ETA. En la casa cuartel dormían aquella noche 117 personas. 36 resultaron heridas. El edificio de la benemérita se vió seriamente dañado, así como algunos bloques del entorno. Dos años después, Burgos intenta pasar página, aunque el recuerdo del atentado aún sigue estando presente.
17 guardias civiles siguen de baja debido a las secuelas físicas y psicológicas. La nueva casa cuartel mantiene la antigua estructura, aunque las medidas de seguridad han aumentado, con controles de entrada más exhaustivos y cámaras de vigilancia. Un año y nueve meses después los autores del atentado, pertenecientes al comando Otazua, eran detenidos y enviados a prisión.