El autor confeso de los atentados de Noruega ha sido interrogado por segunda vez una semana después de la matanza de 78 personas. La policía cree que Andres Breivik actuó en solitario, que había planeado más ataques contra edificios públicos y dudan acerca de sus posibles problemas mentales. Quienes le vieron matar a decenas de personas en Utoya tampoco creen que esté loco.
Adrian estuvo allí. Sobrevivió a la mayor masacre en Noruega desde la Segunda Guerra Mundial y cree que lo que ocurrido en la isla de Utoya no fue obra de un loco. "Me di cuenta de que estaba cuerdo cuando vi que llevaba un arma semiautomática, que puede disparara muchas balas por segundo. Y la tenía puesta para hacer disparar de uno en uno. Un hombre mentalmente enfermo habría intentado sembrar el caos", declara. "Quiero volver a ver los lugares en los que estuve, a donde me escondí y traté de escapar. Tengo que hacer las paces con la isla", concluye.
Por la masacre de esa isla y los explosivos de Oslo ha vuelto a comparecer ante el juez Anders Breivik. Además de los cargos que presentará el Estado el año que viene, se enfrentará a un macro proceso al que se añadirán las acusaciones de víctimas y familiares. Para ayudarles la policía noruega ha puesto a su disposición decenas de abogados de oficios.