La declaración de ETA anunciando un alto el fuego permanente, general y verificable ha llegado este lunes inmersa en un cambio de estrategia de la izquierda abertzale durante los dos últimos años con el objetivo de conseguir su legalización y una alianza de los partidos independentistas.
Este proceso de la izquierda abertzale comenzó a finales de 2008 con la apuesta por formar, a medio y largo plazo, un "polo soberanista", fundamentalmente con Eusko Alkartasuna, tras decidir ésta romper su alianza electoral con el PNV por considerar insuficiente su defensa del "derecho a decidir".
Esta iniciativa cogió fuerza tras las elecciones vascas de marzo de 2009, a las que no pudo concurrir la izquierda abertzale ilegalizada y en las que EA vio su representación reducida de ocho a un único parlamentario, mientras que la otra formación independentista y de izquierdas, Aralar, aumentaba de uno a cuatro parlamentarios.
Tras esas elecciones, EA renovó su ejecutiva, la anterior dimitió por los malos resultados, y sufrió la escisión del sector más moderado y proclive al acuerdo con el PNV, que fundó Hamaikabat, mientras que la nueva dirección continuó y profundizó el diálogo con la antigua Batasuna.
En otoño de 2009 la izquierda abertzale comenzó un debate interno -durante el cual fueron encarcelados Arnaldo Otegi y otros dirigentes por tratar de reconstruir Batasuna- que culminó con el documento "Zutik Euskal Herria" (Euskal Herria en pie), hecho público el 16 de febrero de 2010, en el que abogaba por el trabajo a través de "vías exclusivamente políticas y democráticas", una terminología que ya utilizó Euskal Herritarrok en el acuerdo para apoyar a Ibarretxe en 1999.
En el documento no se hace ninguna referencia expresa a ETA, aunque se señala que la estrategia pacífica para crear una unidad de partidos independentistas corresponde a "todas" las organizaciones de la izquierda abertzale, lo que debería incluir también a ETA.
Ese posicionamiento de la izquierda abertzale fue recogido y elogiado por un grupo de mediadores internacionales, cercanos a las tesis nacionalistas y liderados por el abogado surafricano Brian Currin, que en marzo hicieron pública la llamada Declaración de Bruselas, en la que pedían a ETA un alto el fuego permanente y verificable.
Tras la difusión del documento "Zutik Euskal Herria" y de la Declaración de Bruselas, Eusko Alkartasuna consideró que la izquierda abertzale ya ofrecía garantías suficientes de su apuesta por las vías políticas y ambas formaciones llegaron a un acuerdo de colaboración "estratégico" para conseguir un estado vasco independiente, que se plasmó en el documento "Lortu arte" (Hasta conseguirlo), presentado por ambos partidos en Bilbao el 20 de junio.
Después de todos esos pasos, ETA realizó tres comunicaciones en septiembre, en las que no respondió a la petición de un alto el fuego permanente y verificable hecha en la Declaración de Bruselas, sino que se limitó a anunciar que se encontraba en una situación de "cese de las acciones armadas ofensivas".
Unos días después del tercer comunicado de ETA, la izquierda abertzale, EA, Aralar, Alternatiba (escisión de Ezker Batua) y los sindicatos nacionalistas firmaban la Declaración de Gernika, en la que pedían a ETA "un alto el fuego permanente, unilateral y verificable por la comunidad internacional como expresión de voluntad para un definitivo abandono de su actividad armada".
Esta declaración, basada en la de los mediadores internacionales, ha supuesto la primera petición a ETA de un alto el fuego realizada por la izquierda abertzale, aunque arropada por otras formaciones soberanistas y dentro de un documento en el que también se pide su legalización y el cambio de la política penitenciaria.
Desde septiembre, la antigua Batasuna ha estado esperando la respuesta de ETA a esa reclamación, que no ha sido atendida hasta este lunes.
En estos meses, la izquierda abertzale se ha centrado en anunciar públicamente que estará en las próximas elecciones locales de mayo con un nuevo partido cuyos estatutos cumplirán de forma estricta con lo estipulado en la Ley de Partidos, un paso que se negó a dar en la anterior tregua de 2006.
La presentación de las bases de los estatutos de ese partido se realizó el pasado 27 de noviembre en Pamplona con una declaración en la que se incluía que el nuevo partido "deberá rechazar el uso de la violencia o la amenaza de su utilización para el logro de objetivos políticos".
De todas formas, el Gobierno ya le ha advertido, este lunes mismo lo ha repetido Alfredo Pérez Rubalcaba, que no es suficiente con presentar unos estatutos que cumplan la Ley de Partidos y que para estar en las elecciones de mayo la izquierda abertzale "o ETA deja la violencia y lo hace de forma irreversible y definitiva, y es evidente que este lunes no estamos en eso, o Batasuna rechaza fehacientemente su relación con ETA".