Un invierno más la gripe vuelve a alcanzar cotas de epidemia. En la última semana del año pasado, se registraron 207,7 casos por cada 100.000 habitantes. Es el triple de lo que se establece como límite para marcar la epidemia, pero sigue siendo un registro normal para estas fechas. Así lo asegura el consejero de Sanidad, Francisco Javier Álvarez Guisasola, que ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad al explicar que la incidencia está "dentro de lo normal".
El causante de la epidemia es el virus H1N1, el mismo que el año pasado generó un auténtico caos con la Gripe A; pero este año nos afecta otra modalidad, la cepa del tipo B y que, como explicaba el propio Guisasola, es "mucho menos virulento".
Lo que no será fácil es evitar los síntomas: tos, mucosidad y fiebre son sus manifestaciones más carácterísiticas y para combatirlas, sólo sirve aplicar la receta clásica. Casto Fernández, coordinador médico del vallisoletano Centro de Salud Campo Grande, asegura que lo único que se debe cumplir es el reposo, una hidratación constante (a ser posible, con zumos de naranja) y algún antitérmico. Usar antibióticos, probablemente, no será necesario, ya que se trata de una infección vírica.
En las próximas semanas, con la vuelta de los niños a clase y con el regreso de las heladas, habrá previsiblemente un repunte de la enfermedad. Pero Sanidad advierte de que no hay motivo para la alarma.