El Ministerio de Industria, Turismo y Comercio, a través de la Secretaría General de Turismo y Comercio Interior, declaró los Encierros Tradicionales de Medina del Campo (Valladolid) Fiesta de Interés Turístico Nacional. Así lo hizo público este miércoles el subdelegado del Gobierno en Valladolid, Cecilio Vadillo, junto a la alcaldesa de Medina, María Teresa López. Dichos Encierros Tradicionales ya fueron declarados Fiesta de Interés Turístico de Castilla y León en 2002.
Los Encierros Tradicionales se celebran cada mañana de los días 2, 4, 6 y 8 de septiembre, durante los días de fiesta en honor a su patrono, San Antolín. El origen de los festejos con toros como protagonistas se remonta a la Edad Media. Desde aquellos tiempos, las modalidades de "correr los toros" documentadas en Medina han sido al menos cinco: toros alanceados, toros embolados (se cree que fue en esta Villa donde la Reina Isabel La Católica dispuso el uso de fundas de cuero en los pitones de los astados tras presenciar la muerte de dos hombres corneados en la Plaza Mayor), toros enmaromados o ensogados, toros albardados y encohetados y toros en encierro, tal y como recordaron en nota de prensa fuentes de la Subdelegación del Gobierno en Valladolid.
Esta última modalidad es la que más ha arraigado entre los medinenses. En principio no era costumbre correr delante de los astados, a menos que estuviera establecido un voto o promesa religiosa para obtener la intervención divina o en señal de agradecimiento a un santo patrón.
Los encierros que han llegado hasta la actualidad han variado en su concepción y desarrollo. En 1873, el Ayuntamiento acordó que los dos días de fiesta que la población dedicaba a su patrono, San Antolín, se aumentaran a seis. Cinco años después, los festejos se ampliaron a los ocho primeros días de septiembre. En aquel momento, los toros eran corridos tres o cuatro días en varias funciones: al alba, al mediodía y a las cuatro de la tarde.
En la actualidad, la celebración del acto festivo se divide en tres fases: el encierro a caballo, con las reses por campo abierto; el encierro a pie, con un recorrido urbano por las calles de la localidad; y las capeas en la plaza de toros. Los encierros, tal y como se conocen hoy en día, se celebran así desde los años 40 del siglo XX, sin que se hayan interrumpido ningún año.