Ocho ovejas resultaron este miércoles muertas tras el ataque de los lobos en la Dehesa de Rehoyo, en el término municipal de Valdecasa. El ganadero afectado, José Domínguez, estima que las pérdidas serán cuantiosas porque además de las cabezas perdidas, pueden producirse numerosos abortos en el centenar de ovejas que estaban preñadas en el momento del ataque.
Por otra parte, el ganadero Emilio Jiménez sufrió la pasada semana varios ataques de lobo que acabaron con la vida de tres terneras, aunque estima que habrá una cuarta que está desaparecida, según explicó en declaraciones a Ical. Los ataques se produjeron en una explotación del término municipal de San Juan del Olmo.
Este nuevo episodio de ataques de cánidos no había trascendido hasta hoy. El ganadero afectado estima que las pérdidas económicas serán de unos 500 euros por cada cabeza de ganado perdida, que es el valor de mercado atribuído; mientras que la indemnización por cada una de ellas se queda en los 360 euros.
Emilio Jiménez comenta que los lobos atacaron las terneras de mayor tamaño que había en la explotación y dejaron de lado "becerros que tengo con 20 días", pero teme que la proliferación de las manadas acabe llevándolo a una situación insostenible porque "el ganado está expuesto día y noche a los cánidos y llegará un momento en que no podrán estar al aire libre, y a ver dónde lo llevamos".
El ganadero reclama a la Junta de Castilla y León que controle la población de lobos para intentar que los ataques que se produzcan sean lo menos dañinos posible y se muestra preocupado porque pronto comenzará el periodo de las principales parideras, que ocupa los meses de invierno, y las consecuencias pueden ser aún peores. A lo que añade el continuo estrés al que está sometido el ganado en estas circunstancias.