Situación de emergencia social en la comarca salmantina de Las Villas. La demanda de trabajadores para el arranque manual de la patata ha disparado la llegada de temporeros rumanos. Traen consigo a toda su familia, lo que está generando problemas de hacinamiento y condiciones de vida infrahumanas en campamentos improvisados.
Han llegado a Salamanca desde Rumanía por la campaña de la patata, pero muchos se encuentran con que no hay trabajo para ellos o perciben cantidades insuficientes para mantener a toda su familia. Los párrocos de la zona tratan de llamar la atención de las autoridades sobre un problema que puede empeorar.
El campamento de encinas no es un caso aislado, temporeros rumanos llenan este año distintos edificios abandonados o naves en la comarca, como en Huerta, donde un grupo de 6 familias vive junto a la carretera mientras dura la campaña de arranque.
Trabajan a destajo por un precio que ronda los 20 céntimos por cada 10 kilos de patatas. En el inicio de la campaña, el arranque se produce de forma manual para no estropear el tubérculo, pero la situación puede empeorar cuando comience a cosecharse con máquinas.