No permanecen ajenos a la situación económica y para subsistir van a tener que vender parte de su patrimonio. El Colegio de Arquitectos de Valladolid no ha resistido la crisis del ladrillo, y por si eso fuera poco, la aplicación de la ley ómnibus ha hecho mermar los ingresos procedentes de los visados. Para salvar la situación, traspasan dos de sus propiedades.
Dicen, los colegios de arquitectos, que no fueron los grandes beneficiados del boom inmobiliario, sin embargo, si que han sufrido las consecuencias del hundimiento del sector. Como los males nunca vienen solos la aplicación de la ley ómnibus también ha supuesto un importante detrimento de sus ingresos por el visado de edificios.
Desde 2008 en el colegio de arquitectos de Valladolid han pasado de visar 80 proyectos a tan sólo 10 expedientes. En estos tres años han reducido la plantilla de 21 a 9 empleados y lo que no quieren es producir más sangría a sus colegiados ya bastante afectados por el descenso de proyectos. El único remedio para subsistir, desprenderse de parte de su patrimonio, ponen a la venta dos de los inmuebles de su propiedad
Se niegan a desaparecer como administración colaboradora y por responsabilidad civil. En Castilla y León hay 2.500 arquitectos colegiados.