No es fácil adaptar un edificio pensado en el año 1930 como es el antiguo Banco de España de Salamanca a las necesidades de un museo del Siglo XXI. El proyecto del Museo Nacional de Arquitectura, de Diego Daza y Gonzalo Martínez, ha girado en torno a dos principios, respetar la memoria arquitectónica que descansa sobre la estructura externa del edificio y al mismo tiempo buscar su funcionalidad y versatilidad. Por eso, el interior se articula en torno a un grandioso patio central con luz natural, de más de 500 metros cuadrados y 12 metros de altura.
En total, el museo contará con 5.100 metros cuadrados y las antiguas dependencias bancarias dejarán paso a sala de exposiciones flexibles y adaptables a las necesidades de cada momento, aulas, talleres, salas de conferencias y cafetería. Además, la ciudad ganará para el turismo la vista desde los dos torreones sobre el casco histórico y monumental.