Cada vez es más común hablar de violencia juvenil en las aulas. Para muchos adolescentes este tipo de comportamientos es muy habitual en el entorno en el que se mueven.
Son parte de las conclusiones del estudio 'Juventud y Violencia' que ha dado a conocer la Fundación Pfizer. 800 chicos y chicas de nuestro país, de entre 12 y 18 años, han protagonizado una encuesta que también ha revelado que es muy diferente la percepción que, de la violencia, tienen padres e hijos.
Para el 51,1% de los jóvenes encuestados, la violencia puede estar justificada. Bien sea en defensa propia o de un familiar, o en casos extremos. Respuesta que no se correponde con la de sus progenitores. El 77,5% no acepta ninguna justificación para los comportamientos violentos.
Dentro del ámbito familiar, un 75,1% de los adolescentes encuestados admite conocer a algún compañero que haya sido alguna vez insultado, amenazado o acosado por otros alumnos. Sólo el 6% dice haber recibido algún cachete por parte del profesor. El 60% de los docentes asegura, sin embargo, conocer a algún maestro que ha sufrido daños materiales o amenazas directas por parte de los estudiantes.
Para el 81,8% de los profesores, la violencia escolar sucede fuera de las aulas. El 70,6% opina que ha aumentado este tipo de acoso y el 74,8% cree que ellos no cuentan con suficiente legitimidad y autoridad ante padres y alumnos.
Según Arturo Canalda, Defensor del menor en la Comunidad de Madrid "el principal problema es que los padres están delegando la educación de sus hijos en los profesores. Es complicado conciliar la vida familiar y laboral y mucho más controlar qué ven nuestros menores en la televisión o internet".
Para Canalda los medios de comunicación ejercen una influencia muy importante en los jóvenes. Esto, unido al consumo de alcohol u otro tipo de drogas, consigue que los adolescentes de desinhiban y exterioricen una forma de comportamiento, a veces violento.
Otro dato que se extrae de este estudio es que el 54,4% de los jóvenes cree que hay más casos de violencia de género ahora que en el pasado.