Podría decirse que fue funcionario de vocación. Javier Pascual, recién jubilado, recuerda para Castilla y león televisión su trayectoria.
Junto a la cárcel vieja de Valladolid, en la Calle Madre de Dios, ahora reconvertida en un Centro Cívico, mira con nostalgia los muros de dejaron de encerrar delincuentes hace 25 años.
Hoy, el Centro Penitenciario de Villanubla cumple las bodas de plata. Javier Pascual nos cuenta que durante estos 25 años ha trabajado allí con un gran grupo de personas, y que ad ía de hoy aún sigue encontrándose con algún que otro preso por la calle que le saluda, como Don Javier.
Los cambios de la antigua cárcel, con el "nuevo" centro son palpables. El trato personal, asegura, es una de las grandes diferencias de lo que fue el tránsito...
El número de funcionarios se ha multiplicado por seis, y echa de menos, asegura, la relación corta y cercana que había entre compañeros. El número de educadores y psicólogos también ha aumentado.
Las estancias de los reos pasaron de ser barracones corridos con camas de hospital, a celdas compartidas con baño propio.
Recuerdos imborrables de una vida, labrada entre frías paredes.