Tras tres años luchando contra la crisis, les obligan a no recoger más leche a granel. La cooperativa Alta Moraña, en Ávila, ha tenido que tomar esta decisión después de que muchos ganaderos de la provincia opten por vender su producción a las industrias lácteas. Aunque continuarán con la producción en tetra brick y sus postres lácteos, la directiva teme que sea la sentencia de muerte para muchas explotaciones de la provincia.
Muchos ganaderos han optado por desertar del oficio, vender las vacas y las cuotas. Otros, los que más, han abandonado la cooperativa para ofrecer la leche a las industrias. La delicada situación económica pone en jaque a las cooperativas como Alta Moraña, que ha visto descender su número de socios hasta la mitad.
Esta cooperativa se creaba el 30 de abril de 1980 por iniciativa de 65 ganaderos de la comarca. Ha llegado a reunir a 900 socios y a recoger la leche de 240 explotaciones de toda la provincia. Su creación ha sido todo un estímulo para el mundo rural a la hora de fijar población y ofrecer una labor social no reconocida por las instituciones.
La junta rectora de la cooperativa espera encontrar una pronta salida para los 16 ganaderos abulenses que se encuentran fuera de las rutas de recogida de las industrias lácteas.