Para que el tratamiento sea gratuito la solicitud debe pasar por un comité asesor formado por pediatras y endocrinos.
Ser bajito es para muchos niños un verdadero trauma. Medir unos centímetros más, alcanzar la estatura que socialmente está aceptada, puede resolver su complejo. Muchas familias acuden a la hormona del crecimiento. Un tratamiento caro que puede salir gratis si un comité asesor da el visto bueno al caso.
15 centímetros pueden hacer que un niño sea aceptado en su clase o que reciba el rechazo de sus compañeros. La hija de Ángela Barquero consiguió alcanzar el metro cincuenta de estatura gracias a la hormona del crecimiento. No esperaron a que diera el estirón porque no sabían si lo iba a dar. "El problema de esto es que cuando ya han entrado en el desarrollo es una marcha atrás. Una vez que se desarrollan no hay tiempo". Afirma.
Es una carrera contrarreloj y con obstáculos. Para que el tratamiento, que cuesta 40.000 euros, sea gratuito la solicitud debe pasar por un comité asesor formado por pediatras y endocrinos. En Castilla y León hay 186 peticiones.
El Director General de Asistencia Sanitaria, José María Pino, asegura que en el criterio de aceptación o denegación, "en ningún caso interviene para nada el precio del medicamento". Y aunque reconoce que el tratamiento es caro afirma que "en la decisión del comité influyen única y exclusivamente aspectos técnicos".
Cuando las solicitudes no se aceptan las familias se ven económicamente ahogadas. De los 72 casos rechazados, siete han reclamado. Acudir a la vía judicial es una salida para conseguir recuperar el dinero.
"Si al final va a cobrar más el abogado que yo", reconoce que piensa María Antonia de la Cruz, otra madre afectada. "Pero al final lo haces moralmente por justicia". "Es un dineral para el sueldo medio de personas trabajadoras y luego está la angustia de tu hijo".
Cuestión de seguridad
Otra cuestión es la seguridad de esta hormona. Se habla de efectos secundarios y otras enfermedades derivadas del tratamiento. Se han detectado entre ellos un incremento del número de leucemias que pueden aparecer en niños tratados con esta hormona.
Ángela Barquero sabe que siempre existen riestos y efectos secundarios pero "hay que sopesar también que eso es para toda la vida".
Conseguir unos centímetros de más no es un capricho. Es una necesidad para muchos niños según sus propios médicos.