La radiografía convencional está obsoleta. Ya es una imagen del pasado ver cómo el especialista analiza una placa a través de la luz.
Ahora los hospitales de Castilla y León trabajan con una imagen radiológica completamente digitalizada. Ya no es necesario que el radiólogo imprima la prueba. En la actualidad se envía directamente al ordenador del médico especialista.
Esto implica que haya una mayor rapidez desde que el paciente se somete a la prueba hasta que es analizada por su médico. Además el enfermo se somete a una menor radiación, entre cinco y seis veces menos que con el método tradicional, y se respeta el medio ambiente ya que las placas contenían sustancias muy contaminantes.
Otra ventaja es que al disponer de un archivo de cada paciente, el médico puede comparar radiografías tomadas en distinto tiempo de manera instantánea para comprobar su evolución.