El 45% de las castellanas y leonesas con osteoporosis presenta al menos un factor de riesgo de padecer fractura ósea tras la menopausia, según se desprende del Estudio Ginerisk, que ha analizado 211 mujeres en la Comunidad y 4.157 en toda España.
Según los datos del estudio, estas cifras sitúan a Castilla y León por debajo de la media española, donde el 49,8% de las mujeres con osteoporosis presenta al menos este factor.
Entre estos factores, los más frecuentes son los antecedentes familiares directos con osteoporosis o fractura de cadera, el tabaquismo, haber sufrido fracturas anteriormente, padecer artritis reumatoide o la delgadez.
Las conclusiones de la investigación, que ha contado con la colaboración de la compañía biomédica Pfizer y la compañía farmacéutica Almirall, se han presentado este jueves en Valladolid en la Reunión de Formación en Osteoporosis Osteoforum, con el aval científico de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM).
La importancia del tratamiento farmacológico en osteoporosis postmenopáusica ha sido otro de los aspectos recogidos en el estudio, del que se desprende que el 77,9% de las pacientes de la región recibe medicación, entre la cual los Moduladores Selectivos de los Receptores Estrogénicos (SERMs) y los bifosfonatos son las dos alternativas más consolidadas en este sentido.
Castilla y León es una de las cuatro comunidades autónomas (junto con Aragón, Madrid y Castilla la Mancha) en las que los SERMs se han convertido en la primera opción farmacológica, superando la indicación de los bifosfonatos (48,5 frente al 45,5 por ciento).
Más allá de la salud ósea de estas mujeres, el trabajo valora también otros aspectos de su salud integral, como el riesgo de sufrir enfermedad cardiovascular, cáncer de mama o patología endometrial.
La información recogida a este respecto demuestra que en el 75,3% de las mujeres de Castilla y León se ha detectado al menos un factor de riesgo de padecer enfermedad cardiovascular (frente al 83,4% de la media nacional); en el 9,3% existe un alto riesgo de padecer cáncer de mama en los próximos cinco años (en comparación con el 14,5% de la media española); y en el 4,7% alto riesgo de padecer patología endometrial (mientras que esta situación se da en el 9,2% del conjunto de las féminas españolas).