La ciudad vallisoletana podría diseñar perfectamente su propia ruta de los Austrias. Y es que, paseando por sus calles, se descubre que muchos de los edificios tienen la huella de esta dinastía.
Felipe II nació en el palacio de Pimentel, y fue bautizado a tan sólo unos metros, en la iglesia de San Pablo. La ciudad del Pisuerga atrajo a los monarcas en distintas etapas de su vida. Una de las más importantes para Valladolid llegó en 1601. Durante cerca de seis años la corte se trasladó aquí, esta vez con Felipe III como monarca.
La actividad cultural creció en esos años, pero también la económica. El palacio de Fabio Nelli, por ejemplo, se mantiene hoy en día como símbolo de riqueza.