España es el segundo país del mundo que más utiliza las redes sociales, después de Brasil, y el novelista Antonio Gómez Rufo tiene muy claro que los escritores deben estar en plataformas como Facebook para promocionar mejor sus libros y fomentar la comunicación con los lectores.
"Cuando yo digo una cosa en Facebook, se enteran 5.000 personas, y eso es algo a tener en cuenta", afirmó este viernes Gómez Rufo al participar, dentro del Hay Festival de Segovia, en un debate sobre "Derechos de autor. Libros y redes sociales", en el que también intervinieron Ana Prieto, directora de Comunicación del Grupo SM, y Javier Celaya, experto en comunicación y en nuevas tecnologías.
Organizado por el Centro Español de Derechos Reprográficos, el debate estuvo moderado por el presidente de CEDRO, Juan Mollá, y permitió abordar ventajas e inconvenientes de estas redes sociales.
"Son como bares de moda" y "van a ser muy valoradas por los editores a la hora de negociar los contratos" de aquellos escritores que tengan un gran número de seguidores. Entre otras razones porque los suplementos culturales "están perdiendo peso y relevancia".
La proliferación de las redes sociales coincide con la irrupción del libro digital y con la creación de plataformas como Libranda, que pretenden potenciar la edición digital, un mundo que, como señaló Ana Prieto, está "en situación de transición" y todavía no hay "un modelo de negocio bien definido". "Se necesita un cambio de mentalidad".
Gómez Rufo tiene claro que la edición digital y el libro electrónico "lo van a copar todo" y opina que "deben ser los propios autores los que, con ayuda de los editores, estén mucho más presentes en esas redes para que su labor de creación sea conocida".
Autor de novelas como "El secreto del rey cautivo" o "Balada triste en Madrid", Gómez Rufo no creía en las redes sociales, pero un día se abrió "a la fuerza casi" un perfil en Facebook y, en menos de un año, cuenta ya con casi 5.000 'amigos'.
Para el novelista la experiencia "ha sido positiva" y ha descubierto que estar en las redes sociales "no es perder el tiempo, dado que tiene "una comunicación continua con los lectores", mucho mayor de la que tenía antes.
Responder a esos lectores y contestar sus mensajes "lleva tiempo, pero tiene sus contrapartidas" y, por ejemplo, la edición de bolsillo de su novela "La noche del tamarindo" se vendió en poco tiempo gracias a Facebook. Estas redes sociales "son una buena herramienta de trabajo y las satisfacciones que le produce al autor el contacto con el lector eran desconocidas hasta ahora".
Opiniones contrarias
Javier Celaya, sin embargo, opinó que las redes sociales "están sobrevaloradas" y la mayoría de los 'amigos' que se consiguen "son irrelevantes, son bellos durmientes. Sólo el diez por ciento de ellos mantiene una comunicación que tenga algo de interés".
Este experto en nuevas tecnologías llamó la atención sobre los peligros que entraña "el desnudarse" en estas plataformas y ofrecer en ellas datos personales. Las redes sociales "son un negocio y hay que saber a qué se expone uno" y ver si los beneficios son mayores que las desventajas.
"A lo mejor el precio que pagamos como sociedad por estar en estas redes es demasiado alto", afirmó Celaya, autor de varios libros relacionados con las nuevas tecnologías.
Ana Prieto defendió con énfasis la presencia de las editoriales en las redes sociales, aunque "requiere recursos y personal" porque son canales abiertos las 24 horas del días.
Gómez Rufo cree que la llegada del libro digital obligará a los editores a "ponerse las pilas".
"Si se van a limitar a realizar descargas literales del texto y no revisan las tarifas que están aplicando hasta ahora, muy elevadas para la red, pueden pasarlo mal", aseguró.