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jueves, 15 de diciembre de 2011
No solo la crisis, sino también la sangria demográfica, está dejando su huella en las ocho universidades de Castilla y León, que en los últimos diez años han perdido 23.000 alumnos. Una situación grave, según el Consejo Económico y Social, pero que tiene solución si se ponen en marcha medidas eficaces, como por ejemplo, impulsar su proyeccion internacional. Además, el CES aboga en su informe por la reestructuración en titulaciones que estén duplicadas en diferentes campus.