Benedicto XVI ha defendido en una misa multitudinaria en Nazaret la indisolubilidad del matrimonio y pidió a los Gobiernos que apoyen a la familia, como "pilar básico de la sociedad" en su misión educadora y para que pueda "vivir y florecer en condiciones de dignidad".
El Papa exigió también que se reconozca y respete la dignidad de la mujer, "así como su carisma y talento", en la misa que celebró en el Monte del Precipicio, en las afueras de Nazaret, ante unas 40.000 personas procedentes de toda Tierra Santa, así como de España, Italia, Filipinas, Polonia y otros países.
Nazaret, la "flor de Galilea", que se encuentra a 120 kilómetros al norte de Jerusalén, es una ciudad israelí con mayoría árabe, en la que los cristianos son el 30% de la población. Tras expresar su satisfacción por estar en la ciudad de María, José y Jesús, el Papa abogó para que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia, se llegue a apreciar cada vez más la santidad de la familia, "que se basa en la fidelidad para toda la vida de un hombre y una mujer, consagrada en el pacto conyugal y abierta al don de la vida".
"¡Que necesario es que los hombres y mujeres de nuestro tiempo se vuelvan a apropiar de esta verdad fundamental, la familia, que es la base de la sociedad, y que importante es que las parejas casadas den testimonio para construir la sociedad del amor!", afirmó el Pontífice.
Benedicto XVI aseguró que la familia es la primera escuela de la sabiduría, "que educa a sus miembros en aquellas virtudes que llevan a la felicidad auténtica y a una duradera satisfacción" y dijo que la misión de los padres es garantizar a sus hijos una formación humana y espiritual completa.
Para el Papa, la mujer tanto como madre de familia como en la vida laboral de la sociedad o dedicada al Señor (religiosas), "tiene un papel indispensable para crear el ambiente que el mundo necesita urgentemente, un ambiente en el que los niños aprendan a amar y a apreciar a los otros y a ser honrados y respetuosos con todos y a practicar la virtud de la misericordia y el perdón".
El Papa también se refirió a los jóvenes, a los que pidió, siguiendo el ejemplo de Jesús, que respeten y ayuden a sus padres. Nazaret fue escenario de graves choques entre cristianos y musulmanes cuando éstos propusieron levantar una mezquita al lado de la Basílica de la Anunciación, en un terreno municipal que consideraban propiedad del Islam.
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