Las nuevas tecnologías han traído consigo diferentes formas de relacionarse entre los adolescentes. Una de ellas es el "sexting". Consiste en el envío de fotografías de contenido erótico a través del móvil.
Una práctica que puede traer graves consecuencias. El remitente se expone a que estas imágenes acaben en manos de terceros llegando a ser objeto de una cadena de reenvíos y acabar en la red. La combinación de Internet, móviles con cámara y adolescencia, a veces puede resultar peligrosa.
El sexting se ha convertido en una práctica cada vez más habitual entre los jóvenes. Según un estudio de Inteco, el 8% de los menores españoles recibe fotos o vídeos de gente de su entorno con posturas provocativas y un 4% reconoce haberse hecho a sí mismo este tipo de imágenes.
Al romperse esta privacidad, los protagonistas de las fotografías llegan a sufrir acoso y extorsiones que les pueden llegar a acarrear depresión. Los padres son vitales a la hora de concienciar a sus hijos, pero en muchas ocasiones no pueden hacerlo ante su desconocimiento sobre Internet y la telefonía móvil.
Todo ello, en un contexto en donde la telefonía móvil está ampliamente extendida. En España 2 de cada 3 menores de 10 a 16 años tiene un terminal propio.