Las bajas laborales han descendido desde que estalló la crisis, pero cada vez hay más empresarios que contratan los servicios de dectives privados para vigilar a empleados que según ellos, disfrutan de una baja sospechosa. Sus honorarios pueden llegar a los 3.000 euros por cuatro días de vigilancia intensiva.
Los seguimientos a los trabajadores con baja laboral se está haciendo más común por las calles de Castilla y León. Buscan al empleado que se escaquea del trabajo argumentando una enfermedad falsa, como oportunidad para seguir cobrando sin trabajar y aprovechar sus momentos de ocio.
Las bajas registradas en las mutuas se han rebajado desde 2008 en nuestra comunidad. en concreto, se produce una media de 3.500 bajas menos al mes. Son menos bajas pero más controladas por los empresarios.
Esta agilidad en el proceso supone un coste para el empresario de entre 1.500 y 3.000 euros por un servicio que dura aproximadamente 4 días. Un dinero que puede servir para obtener pruebas para el despido procedente o como advertencia para el resto de la plantilla.