El arzobispo italiano Renzo Fratini, nombrado nuncio apostólico en España, se encargará, entre otras cuestiones, de proponer los nombres de los candidatos a obispos así como instruir el proceso informativo de los que han de ser promovidos, además de fomentar las relaciones entre la Iglesia y el Estado Español, según se desprende del Código de Derecho Canónico.
Así, Fratini llega a España con la tarea inmediata de cubrir las vacantes de las sedes episcopales de Valladolid y Oviedo, y de aquellas que se queden sin titular por ser éstos promovidos a otras sedes o por cumplir la edad de retiro.
A nivel interno, el nuevo legado pontificio tendrá que informar al Papa sobre la situación de las iglesias particulares, así como prestar ayuda y consejo a los obispos, sin que esto menoscabe su potestad. También fomentará, en este caso, las relaciones con la Conferencia Episcopal Española (CEE).
Otra de las funciones importantes será la de fomentar las relaciones del Estado español con el Vaticano y defender juntamente con los obispos ante las autoridades estatales todo lo que pertenece a la misión de la Iglesia.
En este sentido, Fratini será una figura importante en los problemas que se susciten de los acuerdos entre la Santa Sede y el Estado español y, en caso de modificación, será él la persona que lidere la negociación. En cualquier caso, y al tramitar estos asuntos, el nuncio contará con el consejo y la colaboración de los obispos locales.