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martes, 13 de diciembre de 2011
El pequeño comercio aguanta como puede el tirón de la crisis. Sirva como ejemplo la calle Mayor de Palencia. Donde antes había pequeños establecimientos, ahora hay grandes franquicias. Donde hasta hace poco se veían comercios familiares, ahora son familias extranjeras las que regentan tiendas que, si cabe, hacen más complicada la supervivencia de un sector que sobrevive como puede ante los envites de la crisis.
Curiosamente, la salvación del pequeño comercio está en nuestras manos. Es el consumidor el que, por el mero hecho de alejarse de las grandes superficies, puede contribuir a salvar un buen número de negocios y puestos de trabajo.