La cárcel fue su universidad y su casa durante más de dos décadas. Marcos Ana pasó 23 años en prisión, desde 1919 a 1942, en los que conoció la tortura y la pena de muerte. Su delito fue militar en las juventudes Comunistas.
Convirtió la poesía en el arma para luchar por su libertad y por la de sus compañeros. Una libertad con la que dejó de soñar.
Sus poemas se convirtieron en la voz de los presos políticos en una época en la que la libertad de expresión y de pensamiento era una utopía.
Hoy a sus 90 años, Marcos Ana considera de vital importancia no olvidar los dramáticos episodios que se vivieron en la dictadura franquista. "Que se conozca la memoria histórica para que no se repita nunca más y la lubertad sea posible."
El director manchego reproducirá en su nueva película la vida de este salmantino, imagen de fortaleza y resistencia frente a la injusticia social.