Dicen que no hay mal que por bien no venga y en este caso la crisis ha conseguido sacar la cara más solidaria de las empresas. Desde hace algunos años grandes compañías como Danone dedican las actividades "outdoor" de sus convenciones de trabajadores a tareas solidarias.
Esta vez directivos de toda España y Portugal se han unido para reformar las instalaciones públicas de un pequeño pueblo catalán. Han cambiado las oficinas y las fábricas por la brocha, la lija y la escoba.
Más de 500 directivos y trabajadores de Danone se han puesto manos a la obra para adecentar Avià un pequeño pueblo del pirineo catalán. Un trabajo que el ayuntamiento, víctima de la crisis, no hubiese podido costear.
La idea nació en una convención anual de la empresa. Todos los años realizaban actividades o deportes para fomentar el trabajo en equipo. Desde hace dos años, conscientes de la realidad social, intentan con esas actividades contribuir a la comunidad.