Desde que Zapatero diera un paso atrás en sus ambiciones políticas, todo han sido especulaciones sobre la sucesión. Pero poco se ha hablado de la edad de los expresidentes españoles. Un repaso en el que queda claro lo mucho que tienen en común: la sorprendente juventud en la que ejercieron y dejaron de ejercer sus responsabilidades.
Adolfo Suárez fue presidente con solo 43 años y dimitió de su cargo con 48. Leopoldo Calvo Sotelo fue el más veterano en dejar la presidencia, a los 56 años. Felipe González, que llegó a Moncloa con 40 años, dió el relevo a los 54. Y se lo dio a José María Aznar, que ganó sus primeras elecciones con 43 años y abandonó la jefatura de Gobierno a los 51. ¿Quién dijo que Zapatero y Aznar no se parecían en nada? El actual presidente del Gobierno también tomó posesión cuando solo tenía 43 años, y lo dejará en el 2012 con 51.
La democracia en España sigue siendo joven; sus presidentes lo demuestran.