Al otro lado del mundo, en Honduras, Roberto Micheletti ha derogado el decreto que suprimía algunas garantías constitucionales tras el regreso de Manuel Zelaya. Éste continúa en la embajada brasileña en Tegucigalpa, donde ha recibido con escepticismo la posible oferta de diálogo del Gobierno de facto.
Así han vuelto las garantías constitucionales que había anulado temporalmente el Gobierno de facto, quien ha hecho este anuncio presionado por la OEA y por la congresista estadounidense Ileana Ros-Lehtinen al país centroamericano.
El régimen interino empieza a ceder. Manuel Zelaya podría volver a la presidencia hondureña aunque como mínimo dentro de 4 años. Micheletti está dispuesto a transigir en este extremo en unas posibles negociaciones siempre y cuando Zelaya se comprometiera a respetar las elecciones de noviembre, a las que no puede presentarse porque la Constitución hondureña impide optar a dos mandatos consecutivos.
A los 100 días de su derrocamiento y expulsión y tras dos semanas en la delegación brasileña, Zelaya modera su discurso y estudia las posibilidades de una negociación.