El trigo en el suelo, la hoja de la alubia destrozada a dos meses de su recogida y miles de hectáreas anegadas de agua. Con la calma llegan las cifras, que evaluan los daños ocasionados.
En Palencia, más del 80% de la provincia se ha visto afectada, especialmente en las comarcas de Campos, Cerrato y Valdavia. Localidades donde las pérdidas de cereal han superado el 20% de la cosecha y eso que se habían segado ya casi la mitad de las tierras.
La situación se repite en León, la provincia que se ha llevado la peor parte con la muerte de un agricultor. Uno de los 1600 rayos que cayeron ese día lo hizo sobre él, mientras trabajaba en su finca. En total, 50 litros en apenas cuarto de hora. Fueron imágenes nunca vistas por los vecinos en esta época del año. Entre las zonas más afectadas estuvieron La Bañeza, Ponferrada o el Páramo leonés.
Se calcula que las fuertes tormentas han afectado a 80.000 hectáreas del campo de Castilla y León.