La navidad está a la vuelta de la esquina y con ella llegan las tradicionales comidas y cenas de empresa. Unas reuniones que no se escapan a la crisis. Cada vez hay menos y las que hay son menos lujosas. Muchos optan por montárselas por su cuenta, otros, en el paro, no tienen tanta suerte.
La situación económica aprieta y queda patente en las reuniones de trabajadores tan típicas en estas fechas. Hay menos número y el precio de los menús es más ajustado.
Son muchas las empresas que reducen costes eliminando la tradicional comida o cena de navidad. Sin embargo, los trabajadores se resisten, siempre hay un plan B, reunirse con los compañeros y pagar a escote.
Bien tengan cena de empresa convencional, bien se reunan con sus compañeros por su cuenta, siéntanse afortunados porque significará que tienen trabajo, sin duda, con los tiempos que corren, es el mejor regalo de navidad.