Nadie se imagina que un niño pueda desarrollar una enfermedad como el cáncer. A su edad se dedican a jugar, a ir al cole, a hacer amigos, pero nunca deberían pisar un hospital.
Desgraciadamente el cáncer también puede ser infantil. En estos casos afecta especialmente a la familia. A los padres que también ven cómo su vida de pareja pasa a un segundo plano para dedicarse única y exclusivamente a su hijo.
El caso de Andrea es uno más de los cientos que cada año se dan en nuestro país. Ahora esta pequeña se encuentra en lo que se conoce como período de intensificación. Puede estar en casa pero las visitas son casi diarias al hospital. Hace cuatro meses le detectaron una leucemia que han combatido con una operación y con sesiones de quimioterapia.
La dedicación de sus padres para esta pequeña es exclusiva. El padre de Andrea, Óscar, reconoce de su vida ha cambiado por completo, que la enfermedad ha resultado ser una prueba de fuego para toda la familia y en especial para la pareja.
Saben que el cáncer es una carrera de fondo de la que se acaba saliendo, aunque el 100% de curación se lo dan ellos con esperanza.
Lo curioso de los niños con cáncer es la rapidez con la que maduran y lo interesados que se muestran por su enfermedad. Conocen cada uno de los medicamentos que toman y son ellos los que están pendientes de cada resultado o prueba.
"Lo importante es hablar mucho y tener paciencia". Es la recomendación de Óscar para los padres que se vean o se puedan llegar a ver en su misma situación.