Los Nobel de este año reconocen desde la poesía nórdica de Tómas Zarszormer, la lucha por la igualdad de derechos en países hasta el desarrollo al estudio de los efectos de macroeconomía.
Son tiempos de crisis y la academia sueca reconoce la labor de quienes se dedican a comprender los entresijos de la macroeconomía, sus efectos perniciosos y posibles soluciones, como la crisis de deuda europea.
En la categoría de economía, los profesores de las universidades de Princetown y Nueva York Sims y Sargent reciben el reconociemiento con el apellido de Alfred Nobel. Apegada a la realidad, aunque más metafórica, es la obra del Nobel de Literatura, el poeta sueco Thomas Trasntormer. Si hablamos de cuasicristales puede sonar irreal, pero no los es. El israelí Shechtman se lleva el Nobel de Química pro descubrir ese nuevo material que se aplicará en superficies antiadherentes.
El premio de Física recae en Perlmutter, Schmidt y Riess, tres astrónomos que han expandido nuestro conocimiento del universo a través del estudio de las supernovas. Mucho más cercanas son las investigaciones de los Nobel de Medicina. Por sus investigaciones sobre el sistema inmunitario lo reciben Beutler, Hoffman y Ralph Steinman, éste último a título póstumo, pues falleció en octubre. El Nobel de la Paz reconoce el trabajo de tres mujeres en pos de la igualdad entre sexos: las liberianas Jonson Sirelaf y Gbowee y la yemení Karman.