Es el balance final de dos seísmos que han derrumbado el 70 por ciento de los edificios de más de 200 aldeas.
Casi dos días después de los dos seísmos seguidos que este fin de semana han hecho añicos pueblos enteros, las autoridades iraníes han dado por finalizadas todas las labores de búsqueda. Desde el sábado han sacado de entre las piedras 306 cadáveres, la mayoría mujeres y niños a quienes los temblores sorprendieron en el interior de sus casas.
Esa es la cifra oficial de muertes, aunque se cree que puede haber sido mayor ya que muchos podrían haber enterrado a los suyos sin avisar a las morgues. Además más de 3.000 personas han resultado heridas entre ambos terremotos en el noroeste iraní, muy cerca de la frontera con Azerbaiyán.
Los daños materiales también han sido cuantiosos. Se estima que se ha destruido el 70 por ciento de 230 pueblos. Se trata de una región montañosa con temperaturas extremas, por lo que el Gobierno iraní asegura que hará todo lo posible para reconstruir la zona antes de que llegue el invierno.