Las cooperativas cerealistas lo tienen claro: los precios del cereal han subido casi un 40%, pero si intermediarios o almacenistas no se aprovechan de la situación, a la hora de hacer la compra solo gastaremos un poco más que la temporada pasada. Los ganaderos aquí son los más perjudicados. Los piensos cada vez cuestan más y el litro de leche se paga a lo mismos que hace años.
Las subidas desmesuradas este año de los cereales repercutirán directamente en el consumidor final. El trigo y la cebada se han elevado al alza entre un 30% y un 40%. Algo beneficioso para los agricultores pero no tanto para el resto de los ciudadanos. Productos como el pan o la carne de cerdo y la de pollo subirán entre un 2 y un 5%.
La cebada ha pasado a pagarse de 20 pesetas el kilo, a las 30 pesetas actuales. Pero lo que no se puede medir son las diferentes cosechas obtenidas en diversos puntos de Castilla y León.
Al sur del Duero las cosechas de cebada, por ejemplo, han sido de unos 2.000 ó 2.500 kilos por hectárea, mientras que en el norte de la Comunidad, han rondado los 6.000.
Contentos o insatisfechos, la diferencia hoy en día reside en la mecanización. Con solo el 5% de población agraria se producen más cantidad de toneladas que hace 50, cuando existían 10 veces más de agricultores.