El paso decisivo tuvo lugar en 1986, con la decisión del gobierno autonómico de fijar el 23 de abril como Día de la Comunidad mediante la Ley 3/1986, de 17 de abril. La oposición del Grupo Parlamentario Popular no se hizo esperar: ese día se ausentó del hemiciclo durante el debate en señal de protesta, luego propuso como alternativa el día de San José, acusó a la Junta de despilfarrar el dinero y se reiteró en su decisión de no asistir a la campa. Protestas "populares" a las que se unieron otras más radicales procedentes de los separatistas de León y Burgos.
Lamentablemente, aquel Villalar de 1986 pareció dar la razón a quienes se quejaban de la extrema y conflictiva politización del acto: la asistencia de radicales izquierdistas de UPC, liderados por Doris Benegas, que invitaron a miembros de Herri Batasuna, Terra Lliure y SOC, distorsionó gravemente el evento.
Comenzaron a actuar cuando el locutor de Radio Nacional de España, Julio César Iglesias, se disponía a leer el manifiesto de ese año: al grito de "Socialistas, burgueses, os quedan pocos meses", y "OTAN no, bases fuera", los extremistas zarandearon a las autoridades cuando éstas se disponían a hacer la ofrenda floral a los comuneros.
Sufrieron en primera persona este acoso los presidentes de la Junta y las Cortes Regionales, los de Castilla-La Mancha, Asturias, Extremadura y Asamblea de Madrid, y el presidente del Senado, José Federico Carvaja.
De hecho, Dionisio Llamazares fue arrojado al suelo de un empujón.
Los boicoteadores, que apenas llegaban a 200, fueron respondidos por el presidente del Senado y el de la Junta al grito de "Viva la libertad" y "Castilla entera se siente comunera".
A raíz de estos sucesos, José María Aznar, presidente de la Junta de Castilla y León en 1987, decidió celebrar la fiesta de la Comunidad con carácter itinerante, pasando de provincia a provincia, y a base de actos oficiales de ámbito restringido celebrados el mismo 23 de abril y desvinculados, por tanto, de la concentración de Villalar. De hecho, la fiesta en la campa de 1987, además de acontecer, una vez más, al boicot de grupos violentos, se tiñó de luto: una pelea nocturna terminó con un joven muerto.
Siguiendo las directrices aznaristas, el Día de la Comunidad de 1988 se celebró en el convento abulense de Santo Tomás. Hasta 1997, la entrega de los Premios Castilla y León peregrinará por el Teatro Principal de Zamora, el monasterio palentino de San Pablo, el Teatro Juan Bravo de Segovia, el Convento salmantino de San Esteban, el Hospital del Rey burgalés, la concatedral de San Pedro en Soria, el Monasterio de Prado de Valladolid y el Hostal leonés de San Marcos.
A los "populares", al frente del gobierno autonómico desde 1987, no se les volverá a ver por la campa, de manera oficial, hasta el año 2000.
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