Poco más de nueve meses de trabajo han necesitado los operarios para terminar el túnel de 7,3 kilómetros de recorrido que unirá Atocha y Chamartín. La nueva infraestructura, cuyo coste ha sido de 206 millones de euros, permitirá la conexión de los trenes de alta velocidad del norte con el sur, noreste y el levante de España.
La tuneladora de 126 metros de longitud ha excavado unos 25 metros diarios durante estos meses hasta completar el recorrido de este agujero que va del norte a sur de la ciudad. Para ello, ha tenido que sortear, a una profundidad media de 45 metros, nueve líneas de metro y los otros dos túneles que ya unen Chamartín y Atocha. La previsión es que el primer tren de alta velocidad cruce el túnel a finales de 2012.