La moda de exponerse al sol de forma "exagerada" y "episódica" en verano ha aumentado en los últimos treinta años la incidencia del melanoma avanzado, el tipo de cáncer de piel más mortífero, un 237%, según han advertido varios expertos con motivo de la celebración del 46 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés) en Chicago (EE.UU).
Así, el presidente del Grupo de Estudio del Melanoma Español, Salvador Martín Algarra, subrayó que la incidencia de esta enfermedad, responsable de cerca del 80% de las muertes por cáncer de piel, "está aumentando mucho" en Europa, Estados Unidos y Australia debido a este tipo de exposiciones al sol "episódicas e intensas".
"Antes nuestros padres estaban más expuestos al sol, pero crónicamente, y luego no hacían estas exposiciones ridículas de dos semanas", insistió.
El problema no es la exposición regular al sol, que es "buena" y que previene la osteoporosis, entre otro tipo de enfermedades, debido a las vitaminas que la piel absorbe a través de los rayos del sol, sino los 'baños de sol' tomados de manera "irracional" para conseguir un mejor bronceado, según señaló el médico. "Hay una aumento de incidencia clarísimo relacionado con comportamientos irracionales", apuntó.
En este sentido, los expertos consideran que una de las principales causas de la proliferación de cáncer de piel en occidente es el "glamour" que rodea a lo moreno como sinónimo de "belleza". Esta mentalidad impulsa a muchos hombres y mujeres a tumbarse al sol durante "ocho horas un día en verano y luego a pasar cuarenta días sin que les dé el sol porque no salen de la oficina", señaló Martín Algarra, quien aseguró que "los noruegos y los suecos que vienen a tomar el sol a España cada verano y se exponen 'vuelta y vuelta' tienen mucho más riesgo".
Hasta tal punto ha aumentado los casos de este tipo de cáncer, que mientras que la mortalidad en el resto de cánceres ha disminuido en general un 17% entre 1995 y 2005, las muertes por melanoma se han incrementado un 32%, de acuerdo a datos aportados en ASCO por el doctor Axel Hauschild, del departamento de Dermatología de la Universidad de Kiel, en Alemania
Este experto señaló que, si bien es cierto que la genética está más "directamente relacionada" con la aparición de un melanoma que la exposición al sol, y por lo tanto, tener antecedentes familiares de esta enfermedad tiene "más peso" en la probabilidad de desarrollar un cáncer de piel de este tipo, por otro lado, "la genética no se puede cambiar", mientras que los hábitos de exposición al sol sí, por lo que subrayó la importancia de "mantener en primera línea" las campañas en contra de tomar el sol de manera "exagerada".
Tratamientos para el melanoma
El gran riesgo del melanoma, sobre todo cuando se encuentra en una fase avanzada, y tiene ramificaciones en otras partes del cuerpo, es que tiene un pronóstico "muy grave y no existen medicamentos que hayan conseguido cambiarlo", explicó Martín Algarra. De hecho, el tiempo medio de supervivencia es de seis a nueve meses en la fase más avanzada de la enfermedad, con una probabilidad de supervivencia al año de entre el 25 al 35%. "Con una mancha no bien valorada te juegas la vida, porque hasta ahora no teníamos un buen tratamiento médico para el melanoma", apuntó el experto español.
Con motivo del 46 Congreso Anual de la Sociedad Americana de Oncología Clínica (ASCO, por sus siglas en inglés), Bristol-Myers Squibb presentó los resultados de un estudio doble ciego sobre ipilimumab, un nuevo medicamento en fase III de investigación, que potencia el efecto del propio sistema inmunológico del paciente y consigue entre el 44 y el 46% de supervivencia para pacientes con metástasis al año, frente a un 25% que continúa vivo con un tratamiento de control de 100 gp peptide vaccine.
El trabajo, que se realizó con pacientes que ya habían sido previamente tratados del melanoma y cuya enfermedad se encontraba en una fase avanzada, también concluye que entre el 22 y el 24% de las personas tratadas con ipilimumab sobrevivían a los dos años, mientras que la tasa de supervivencia de los que se sometieron al tratamiento control era del 14% en ese mismo periodo de tiempo.
Para Martín Algarra, este medicamento, que aún está pendiente de aprobarse por los organismos reguladores, "abre una puerta a la esperanza de una enfermedad muy terrible" y permite mejorar la perspectiva de vida de los pacientes que se encuentran en una fase avanzada, para los que "la quimioterapia no ha hecho casi nada".